En la cumbre del encuentro de hackers “Pwn2Own”, tanto Internet Explorer 8, Safari y Firefox fueron vulnerados por expertos en seguridad informática que se dieron cita en este encuentro para mostrar la (in)seguridad de los sistemas operativos.
Pero, y quizás sea lo que a Google le de un plus adicional, es que Chrome no pudo ser hackeado. A pesar de que sí se le encontró un fallo de seguridad, no pudo ser explotado porque, según el hacker que descubrió la falla, “no pude explotarlo porque el sandbox (un mecanismo de seguridad para separar los programas que están corriendo) y la seguridad del sistema operativo conforman un desafío formidable”.
La cumbre tenía como objetivo encontrar posibles fallos de navegadores, del cual la mayoría cayó, para reportar a las empresas desarrolladoras a que reparen este problema a fin de evitar posibles fallos mayores.
Conficker lleva desde el otoño del año pasado infectando máquinas a un ritmo imparable a pesar de todos los esfuerzos que desde Microsft están haciendo para encontrar al autor/autores del bicho y sus variantes, ya ha mutado en tres ocasiones y la cuarta está al caer.